6 de mayo de 2017

Reseña #126 | El misterio del planeta de los gusanos | Ken Follett


<<Parece ser que ningún adulto está libre por completo de prejuicios. Es un hecho constatado que los jóvenes poseen un sentido de la justicia más refinado que los adultos.>>


Crespo y Helen esperan pasar unas vacaciones tranquilas con su primo Panza en la granja de su tío. Sin embargo, sus sueños más descabellados se harán realidad cuando, en lugar de ir al campo, ¡acaben en el espacio exterior!

Los chicos han sido elegidos para resolver una disputa entre poderosas facciones que rivalizan por controlar el misterioso Planeta de los Gusanos. Mientras el destino del Sistema Solar pende de un hilo, deberán descubrir cuál es el secreto de los siniestros extraterrestres y hacer todo lo que esté en sus manos para lograr la victoria y la paz interestelar.

No se trata de una novela de grandes personajes, en el sentido de que la historia no profundiza en la psicología de ningún protagonista y se centra más en las acciones. De hecho, se acaba la novela y no sabemos exactamente cómo es cada uno, al margen de la habilidad especial que posee cada uno. De modo que la personalidad de los protagonistas es totalmente  plana, y además, también escasean los personajes secundarios.

Crespo y Helen son dos mellizos que no soportan a su primo Panza, porque es un niño demasiado infantil (va en serio). Pero un día, reciben la visita del tío Grigorian y los tres se ven obligados a realizar un viaje juntos, a través del universo. Por cierto, estoy un poco cansada de encontrarme novelas infantiles en las que algún personaje recibe un apodo ofensivo en base a su apariencia física. Creo que los adultos deberíamos dar ejemplo y dejar de utilizar ese recurso en la LIJ.

Por otro lado, los personajes adultos son prácticamente irrelevantes para la trama y apenas hacen acto de presencia. Por desgracia, no me convencen nada las novelas infantiles en las que unos niños se convierten en los salvadores del mundo de la noche a la mañana, dejando en un segundo plano tanto a padres como al resto de personas adultas que deberían, cuando menos, tener cierto protagonismo en la historia.

La edad recomendada de esta novela es a partir de 9 años y, como novela infantil que es, su prosa resulta bastante amena y el ritmo de la narración es muy ágil porque sus protagonistas están en constante movimiento. Además, los capítulos no son demasiado extensos. La novela está escrita en tercera persona, pero siempre desde el punto de vista de los mellizos y su primo. No obstante, el vocabulario de muchos capítulos me ha parecido demasiado complicado para niños de esa edad. Si a un adulto le cuesta comprender lo que significa viajar a través de una cuarta dimensión plegada, imagina qué cara pondrá un niño cuando se lo expliques.


La verdad es que, a pesar de todos los puntos negativos que le he encontrado, me ha parecido una novela entretenida. De acuerdo que la historia es muy infantil y la ciencia ficción roza casi la fantasía, pero yo creo que si hubiera leído esta novela a la edad recomendada, la habría disfrutado el doble. Sin embargo, insisto: creo que los niños se aburrirán tanto como yo con los párrafos dedicados a explicar datos de astronomía y viajes a través del espacio.

Por otro lado, si eres adult@, es uno de esos libros para leer sin pensar, porque comete unos errores de lógica garrafales. Por ejemplo, el tío tiene un cohete de última generación capaz de llegar a la Luna en segundos. En cambio, les ajusta un dispositivo capaz de potenciar sus habilidades con ¡cinta aislante! Un poquito de coherencia, por favor.

De todas formas, el desenlace me ha gustado tanto como me esperaba e incluso me ha sorprendido. Al final, la trama me ha parecido interesante, porque toca temas de actualidad como la defensa de todos los animales que habitan el universo, la explotación de un planeta recién descubierto o el egoísmo de querer dominar una fuente de riqueza ilimitada sin pensar en las consecuencias. Me habría gustado que profundizase todavía más en la polémica, pero me conformo.

La edición de Montena me ha gustado mucho. Para empezar, me encantan los libros en tapa dura. Pero además, han respetado la cubierta original y la ilustración que aparece al inicio de cada capítulo me encanta. La traducción de Manuel de los Reyes García es de primera calidad, PERO. Me chocó muchísimo descubrir que los nombres originales eran Fritz y Helen, mientras que en español eran Crespo y Helen. ¿Por qué traducir los nombres? A las pocas páginas, descubrí que Fritz es solo un apodo, de modo que acepto la traducción por Crespo. Todo muy correcto.


Nota: tres de cinco

1 comentario:

  1. No sabía que Ken Follet había escrito infantil/juvenil. Ahora no creo que lo lea, aunque me resulta cuanto menos, curioso. Un saludo!

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