12 de mayo de 2017

Reseña #131 | Las chicas de campo | Edna O'Brien


"La gente cambia con la edad. De jóvenes, las personas luchan con pasión por lo que creen. Pero, a medida que va pasando el tiempo, se ablandan." 
 


Irlanda, años 50. Lejos de la capital, Dublín , y en medio de un verde paisaje, bellísimo pero exigente, la joven y aplicada Caithleen ha crecido llena de encanto gracias a la sabiduría y humildad de su madre; una madre obligada, por las duras condiciones del campo, a ser fuerte en cada momento, a sobreponerse a toda desgracia. Pero algo va a suceder que transformará la vida de Caithleen.

Caithleen recuerda para nosotros su pasado: unas veces lleno de risas; otras, superando las lágrimas. Recuerda los ritos de paso que la llevaron hasta la madurez: los días de internado, el descubrimiento del amor, la necesidad de aventuras e independencia y, al fin, la gran ciudad, con sus brillantes promesas de futuro.


En realidad, los personajes son bastante coherentes y están muy bien construidos, pero ¡me enervan! Caithleen no tiene sangre en las venas, Baba es una caprichosa insoportable, Hickey se comporta como si fuera el tonto del pueblo y los padres de las dos amigas tienen sus propias excentricidades. No obstante, todos presumen de una personalidad muy marcada que enseguida los diferencia de los demás. Y como retrato de una época, chapéu.

Caithleen es la típica muchacha sumisa y pánfila incapaz de plantarle cara a los demás que, por alguna extraña casualidad, se ha convertido en el perrito faldero de su mejor ¡¿amiga?!, alias Baba. Hasta el padre de esta última le dice en una ocasión que es una pelele. Desde la primera hasta la última página, Baba hace y deshace a su antojo: la insulta, la miente, la humilla. Pero Caithleen se lo consiente absolutamente todo para tenerla contenta. Por mucho que me esfuerce, no logro entenderlo.

Al margen de esta relación de amistad tan tóxica, Caithleen apenas tiene catorce años, pero ya está preparada para descubrir y experimentar el primer amor, con todas sus consecuencias. Y como no podía ser de otra manera, se enamora del señor Gentleman, un hombre casado y muy viejo. Para mi sorpresa, lo que parecía un simple romance pasajero es uno de los pilares básicos de la novela y una de las tramas principales que más han despertado mi curiosidad. El final no podría parecerme más correcto, así que un aplauso.

Por último, cabe destacar unas palabras de Caithleen. En su opinión, detesta ser mujer, porque toda mujer es banal, frívola y superficial. Y sinceramente, creo que esos adjetivos definen perfectamente la mentalidad del resto de personajes femeninos que desfilan por esta novela. En principio, la autora reivindica la independencia de las mujeres en un ambiente hostil. Y es cierto que Caithleen lucha por labrarse su propio futuro, lejos de su antigua casa. Pero su amiga Baba pisotea cualquier búsqueda de independencia económica y personal, tonteando con viejos ricos para sacar tajada.


La prosa de Edna O'Brien  es directa y sencilla, lo que no quita que también sea muy descriptiva con todos los escenarios y objetos. Sin embargo, su lectura no se hace pesada en ningún momento y no desvaría con tramas secundarias que no vengan al caso. La historia está narrada en primera persona por la propia Caithleen, un detalle que le concede un pequeño toque de ingenuidad a todo el relato.


Las chicas de campo es la primera novela de una trilogía (Las chicas de campo, La chica de ojos verdes, Chicas felizmente casadas). Y como tal, creo que ofrece un final abierto aunque se puede leer de forma independiente. Esta primera novela, resume las vivencias de Caithleen desde su más joven adolescencia hasta el despertar de su madurez. Al mismo tiempo, creo que la historia podría dividirse en tres partes: su traumática infancia en el pueblo, su atormentada adolescencia en el convento y sus primeros pasos en la gran ciudad.

Basándome en lo que he leído durante este primer volumen, la trilogía The Country Girls es una especie de memorias ficticias que retratan la Irlanda de los años 50. De modo que su lectura me ha supuesto una verdadera agonía en más de una ocasión. La ambientación es tan realista como desesperante, sobre todo porque no soporto la mentalidad de la época. La personalidad de sus familiares y conocidos me resulta prácticamente asfixiante.

Durante los primeros capítulos, reconozco que estuve tentada de abandonar su lectura porque el ritmo era demasiado monótono y los personajes me superaban. Pero me alegro de haberle dado una oportunidad porque lo que me he encontrado después ha sido una novela interesante que, más o menos, ha cumplido mis expectativas.


Las chicas de campo ha sido mi primera novela de Errata naturae y, si bien es cierto que ha sido una lectura con muchos altibajos, el trabajo de edición me ha parecido muy correcto. Además, no recuerdo haberle encontrado ninguna errata a la traducción realizada por Regina López Muñoz. En definitiva, todo perfecto y con ganas de repetir.

Nota: cuatro de cinco

1 comentario:

  1. No sabía que era una trilogía pero no me llama tanto como para meterme de lleno en ella. Un besote :)

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