19 de mayo de 2017

Reseña #135 | Las sillitas rojas | Edna O'Brien


"Si yo estoy loco, en ese caso el patriotismo es una locura."
 

Una noche, en pleno invierno, un misterioso extranjero llega al pintoresco y monótono pueblo irlandés de Cloonoila. Maduro, atractivo y carismático, el doctor Vladimir Dragan es tanto poeta como sanador, un "curandero" seductor y muy singular. Su presencia será recibida como una excitante novedad en Cloonoila, y con su encanto hechizará la vida de los habitantes del pueblo, sobre todo la de las mujeres.

Un día como otro cualquiera, un misterioso forastero llega a un remoto pueblo irlandés. Dice ser sanador y terapeuta sexual y no tarda demasiado en ganarse la admiración y el respeto de los habitantes de Cloonoila. Especialmente de Fidelma, una mujer hermosa e inocente, casada con un hombre mayor que ella. Sin embargo, el doctor Vladimir Dragan no es quien dice ser.

Reconozco que la historia personal de los personajes, tanto protagonistas como segundarios, resulta bastante interesante, pero yo es que no puedo con ellos. Desde las primeras páginas, esta novela me ha provocado una indiferencia brutal, a pesar de que la historia principal sí que me estaba gustando. Y a medida que avanzaba en mi lectura, cada vez conectaba menos con los protagonistas. El por qué, a continuación.

La prosa de Edna O'Brien es sublime, quizá demasiado. Con esto no quiero decir que la narrativa me haya parecido de baja calidad, simplemente que yo soy incapaz de seguirle el ritmo. Porque la prosa es correctísima y muy elegante. No obstante, la autora es demasiado descriptiva hasta con el más mínimo detalle e intenta capturar la belleza de todo cuanto rodea a sus personajes. De modo que la historia avanza con una parsimonia extrema.

Los capítulos no son muy extensos, pero algunos se me hicieron interminables. Su estilo de narración apenas contiene diálogo, y lo poco que hay son párrafos y párrafos enteros que recogen las historias personales y divagaciones de cada uno. Por otro lado, la novela está dividida en tres partes: la llegada del forastero a Cloonoila, la búsqueda personal de Fidelma y -por así decirlo- el reencuentro.

Por cierto, alterna con relativa frecuencia entre narrativa en primera persona y en segunda persona, un recurso del todo innecesario a mi parecer, si bien es cierto que en contadas ocasiones acerca de un modo más íntimo a la figura de Fidelma.
  
En palabras de la propia editorial, Las sillitas rojas es una historia sobre las miserias de nuestras guerras contemporáneas. Sin embargo, su lectura es tan soporífera que, al final, una historia de sobresaliente solo me ha provocado ganas de cerrar el libro. Desde las primeras páginas, y no exagero, le he dedicado únicamente una lectura de barrido porque la presentación de los personajes se me hizo aburridísima. En mi opinión, las dos primeras partes de la novela son un prólogo innecesariamente largo que podría haberse abreviado sin necesidad de alterar el trasfondo de la historia. Finalmente, la tercera parte me ha parecido una conclusión interesante, pero ya estaba demasiado cansada para disfrutarla como se merecía.

Por desgracia, el trabajo de edición realizado por Errata naturae es una de las pocas cosas que salvo de esta novela, junto con la maravillosa traducción de Regina López Muñoz. Me he quedado con muchísimas ganas de repetir con esta editorial, pero no tanto con esta autora.


Nota: dos y medio de cinco

2 comentarios:

  1. Jo pues qué pena, es un libro que no conocía pero creo que no lo leeré. Un besote :)

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  2. Pues me alegra enormemente leerte,a ver que no me alegro de que no te haya gustado pero sí y mucho de encontrar una opinión similar a la mía.
    Besos

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