3 de junio de 2017

Reseña #144 | Tea Rooms. Mujeres obreras | Luisa Carnés


"Los problemas de orden <<material>> (social) no han adquirido aún bastante preponderancia entre el elemento femenino proletario español. La obrera española, salvo contadas desviaciones plausibles hacia la emancipación y hacia la cultura, sigue deleitándose con los versos de Campoamor, cultivando la religión y soñando con lo que ella llama su <<carrera>>: el marido probable."


Corren los años treinta en Madrid y las trabajadoras de un distinguido salón de té cercano a la Puerta del Sol ajustan sus uniformes para comenzar una nueva y fatigosa jornada laboral. Antonia es la más veterana de todas, aunque nunca nadie le ha reconocido su competencia. A la pequeña Marta la miseria la ha vuelto decidida y osada. Paca, treintañera y beata, pasa sus horas de ocio en un convento cercano a su casa, y Laurita, la hijada del dueño, se tiene por una <<chica moderna>>. El jornal de tres pesetas no les da para vivir a ninguna, pero todas callan, no vaya a ser... Están acostumbradas a callar: frente al jefe, frente al marido, frente al padre. A callar sus deseos con la adormidera de la religión. Únicamente Matilde tiene ese <<espíritu revoltoso>> que tanto reclamda la narradora cuando consigue colarse entre la cháchara jovial de las chicas.

Madrid, años 30. La novela retrata perfectamente la sociedad machista de la época, un país en el que la mujer solo tenía dos opciones: el matrimonio o la prostitución. Una situación agravada por la crisis mundial que obliga a los obreros a trabajar en unas condiciones laborales lamentables. Tea Rooms sigue los pasos de un grupo de mujeres (y hombres también) que trabajan como esclavos por un sueldo miserable en un salón de té. Cada una de ellas sobrevive como puede a su propio drama personal. Pero entre todas, destaca especialmente la figura de Matilde, una mujer de ideas revolucionarias que busca la emancipación a través del trabajo.

En palabras de la propia autora: La <<cosa especial>> que Antonia atribuye a Matilde es el sello de magnífica serenidad de la criatura marcada por largos años de una vida difícil; de la criatura desarrollada en la mayor miseria, cuyo cerebro no está absolutamente hueco. 

Pero como bien digo, todas las compañeras de trabajo tienen el mismo protagonismo en la novela. (Antonia, la mujer veterana que se ha resignado a callar después de tantos años al servicio del "ogro". Paca, la mujer beata que solo se preocupa de cumplir sus obligaciones con las autoridades y con Dios. Marta, la mujer que busca desesperadamente sacar a su familia de la pobreza más absoluta. Laura, la mujer moderna que disfruta libremente de su sexualidad.) Finalmente, la novela finaliza denunciando con hechos el trato que la sociedad le concede a la mujer moderna e independiente, mostrando las gravísimas consecuencias de una mentalidad colectiva tan retrógrada.

Aunque prácticamente toda la historia transcurre en el interior de la cafetería, la autora también retrata a la sociedad más acomodada a través de la clientela que frecuenta el local, así como las revueltas en plena calle. Y no son necesarias grandes descripciones de su atuendo o personalidad para hacer todavía más notables las diferencias entre las dependientas y los señorones que acuden a deleitarse con los productos que ellas ofrecen. Por cierto, aunque la encargada disfruta de una posición más aventajada, tampoco ella se libra del drama que suponía ser mujer en aquella época.

La prosa de los primeros tres capítulos es horriblemente densa. He estado a punto de abandonar mi lectura (craso error) por su culpa. La autora describe muchas veces valiéndose únicamente de la enumeración. En cierto modo, su estilo de narrativa parece poesía sin rima, porque todo el rato tenía que adivinar -o por lo menos intentarlo- qué quería decir, de qué me estaba hablando. Por encima, el vocabulario era casi hasta pedante. De modo que sí, me ha costado muchísimo meterme de lleno en una historia que me ha gustado mucho porque el relato avanzaba a paso de tortuga y tenía que andar a releer más de un párrafo para no perderme ni un solo detalle. No obstante, a partir del cuarto capítulo, la prosa se crece y culmina la novela con una narrativa poética y elegante (pero a mi alcance).

Por otro lado, la autora "interrumpe" el relato con frecuencia y utiliza a su protagonista Matilde para expresar su propia opinión política a través de pensamientos que, supuestamente, pertenencen al personaje. Pero esas pequeñas intrusiones en la historia y su implicación real con los temas tan polémicos que aquí critica, hacen todavía más evidente la rabia que sentía la autora mientras escribía su relato.

Carnés formó parte del grupo de autores a quienes se estudia bajo la denominación de "narrativa social de preguerra". Tea Rooms ha sido definida como una novela-reportaje basada en su propia experiencia en el mundo de la hostelería. Una novela feminista escrita en 1934. Sí, en 1934. Aunque perfectamente, y por desgracia, podría haber sido escrita en los tiempos que corren. Y creo que eso es lo más triste de toda novela, que sus protagonistas sigan existiendo a día de hoy.

Mujeres que no protestan por miedo a perder el trabajo. Mujeres sometidas que solo pueden aspirar a una economía más desahogada a través del matrimonio. Mujeres independientes y modernas que son rechazadas por una sociedad machista que las conduce hacia el peor de los finales.

Y el final que la autora le concede a esta novela es dramático, indignante... ¡PERFECTO! Sinceramente, no se me ocurre un final mejor que esté tan a la altura del tono crítico presente en el resto de la novela. Bravo. Bravísimo.

Esta novela ha sido mi primera experiencia con Hoja de Lata y la verdad es que me ha dejado con muchísimas ganas de repetir. La edición, en general, me ha parecido una maravilla. Por cierto, al final de la novela han añadido una biografía muy bien documentada sobre la vida de la autora en relación a todas las obras que escribió. Un texto de Antonio Plaza Plaza.


Nota: cuatro y medio

4 comentarios:

  1. Después de tus comentarios terminaré haciéndome con él tarde o temprano.
    Me alegra que la narración mejorara, me daba bastante miedo no conseguir entrar en la historia.

    Besos.

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    1. Hola, a mí me costó muchísimo meterme en la historia porque la prosa me superaba, pero a medida que avanza se vuelve más fluida. Si te animas con su lectura, espero que la disfrutes. Besos :)

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  2. Holaaa, qué padre que te haya gustado el libro, aunque esos primeros capítulos casi te hayan hecho desistir, la verdad es que se nota interesante la lectura, así que a ver si terminan de llamarme los años veinte, con estas mujeres ;)
    ¡Beesitos! :3

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    1. Hola, es una historia interesante que recomiendo a pesar de la prosa. Beso :)

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